Clarisa Molina Habla de Inocuidad en Alimentos en el Tec de Monterrey

La certificación de la inocuidad de los alimentos es un requisito cada vez más presente en los mercados modernos, y es un deber que no puede ser negociado por parte de quienes se encargan de proporcionar productos alimenticios.
Clarisa Molina Salazar, habló de las certificaciones de inocuidad en la agricultura a la comunidad del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Sinaloa.
“La certificación se entiende como la confirmación de ciertas características de un producto u organización, y es proporcionada por alguna forma de revisión externa, es decir, una entidad independiente viene y evalúa un proceso o un producto y otorga un certificado”, expresó.

Sanidad
La especialista en sistemas de calidad, aclaró que la vigilancia de la sanidad de los productos destinados a la ingesta humana es el objeto de la inocuidad.
“La inocuidad de alimentos se refiere a la incapacidad de hacer daño alguno al consumidor, es decir, un alimento a la hora de consumirlo no va a generar ningún efecto adverso a la salud de quien consume ese alimento”, explicó.

Evaluación
Molina Salazar destacó que la evaluación de la inocuidad brinda mayores garantías a los consumidores sobre la calidad del producto que ingiere.
“La certificación de alimentos provee un aseguramiento de que ciertos aspectos del producto o de sus métodos de producción han sido observados bajo las especificaciones que marca el esquema correspondiente, porque hay diferentes esquemas de certificación”, indicó.

Responsabilidad
La especialista en inocuidad agrícola expuso que actualmente los aspectos de sanidad e higiene en los alimentos no pueden ser considerados como una característica adicional al producto.
“La inocuidad no es negociable, no podemos pagar un precio especial por un producto que no esté contaminado, no debemos permitir que el mercado se nos haga pagar más por un producto que no nos haga daño, la inocuidad es una responsabilidad del productor y proveedor de alimentos”, comentó.

Proceso
Destacó que en las actividades agrícolas se utiliza la certificación como un medio de brindar confianza a los compradores que demandan productos más limpios.
“Hoy la información se maneja desde que inicia el proceso, los agricultores que están iniciando el proceso mantienen conformes las exigencias de sus clientes con la promesa de completar el proceso de certificación”, mencionó.

Molina Salazar expresó que entre los productores es común tomar la evaluación de inocuidad como una obligación imposición del mercado.
“Si no fuera para dar a conocer las certificaciones casi nadie se certificara, la mayoría de las empresas lo hacen para dárselo a conocer a alguien, a sus clientes, a la mercadotecnia, la imagen, y eso hace muy importante el manejo de la información en el proceso certificación”, concluyó.

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