Entrevista Codesin al Dr. Jorge Meléndrez Rector de la Universidad de San Miguel


Codesin
Debemos educar al hombre en su ser interior como ser humano, y en función de sus capacidades y potencialidades de tipo vocacional, refirió el Dr. Jorge Meléndrez, experto en educación y desarrollo humano y Rector de la Universidad de San Miguel, quien destacó la importancia de que el CODESIN haya incluido a la EDUCACIÓN como una de las líneas estratégicas, dentro de la Alianza por la Competitividad. Puntualizó:

Es la educación el soporte y el pilar de todo aquello que tenga que ver con el concepto de desarrollo, porque el cimiento del desarrollo está en las personas, más que en la estructura de cualquier otro tipo, o las inversiones cuantiosas, está en la gente, y tienen que ser precisamente personas que estén culturizadas, educadas, y con una formación sólida en el descubrimiento de sus propias capacidades e intereses personales, y obviamente en el lado humano.

¿Qué ha pasado entonces con la educación?
“El lado humano es una de las partes esenciales de la formación, que en los últimos años, tal vez desde los años setenta del siglo pasado, que se ha ido olvidando porque ha venido prevaleciendo la ciencia y la tecnología como un gran brazo que abarca a la educación, pero es fundamental el concepto que tiene que ver con la formación de las personas en la parte intrínseca de los valores esenciales y humanos (respeto, solidaridad, honestidad, etcétera). De qué serviría tener muchos y muy buenos técnicos en los campos de la cibernética, ingeniería y biotecnología, si tenemos personas insensibles que no atienden el dolor humano al frente de esas áreas especializadas. Por esta razón, deben ir de la mano los dos tipos de educación”.

Partiendo de esto, ¿cómo nos encontramos, en qué lugar, nivel?
“Tiene razón el doctor Salvador Malo (experto en educación) cuando dice que seguimos trabajando en un modelo educativo del siglo pasado, donde los profesores se prepararan para enseñar aquello que ellos igualmente aprenden a través de una serie de textos o documentos, o de programas preestablecidos y estructurados por grados académicos, en donde en un primer año, tienes que aprender tales y cuales cosas que te sirvan para que en segundo año aprendas otras. Pero los tiempos han cambiado, hoy tenemos niños con unas capacidades que precisamente la ciencia y la tecnología le están dando, si un niño puede navegar en internet puede conocer las capitales del mundo y las culturas de los pueblos, y si en la escuela le están enseñando lo que él dice ya saber, entones el profesor le dirá ‘no andes metiéndote en donde no debes, esto es lo que debes aprender’. Entonces hay frenos y limitaciones a los talentos naturales del niño, por lo que hay que cambiar toda esa estructura para adecuarnos a las condiciones actuales genéticamente hablando de los niños. Ellos, los profesores, están enseñando en una escuela con modelos educativos obsoletos, lo podemos ver en docentes con criterios pedagógicos equivocados, promoviendo una educación muy deficiente para lo que realmente se necesita”.

¿Cómo podríamos mejorar esta situación?
“Creo que hay que pensar en dos cosas muy básicas. En primer lugar, en las posibilidades de cambiar el modelo educativo en el sentido de que los niños estén en primaria no solamente 6 años, quizá debieran acceder hasta al menos 8 años, pues hace al menos una generación lo que se tenía que conocer, no era ni la cuarta parte de lo que existe ahora por el proceso de la expansión y la capacidad del acceso al conocimiento, y en segundo lugar, procurar no tanto el proveer cantidad de información diciéndole al alumno: ‘apréndete de la página 25 a la 32’, sino de explicarle a los niños de cómo le puede servir aquello como información para que se construya en sus haberes personales. Para esto último, se requiere un profesor facilitador del proceso del aprendizaje dentro de un contexto significativo, capaz de discernir según las formas de aprender, los intereses y el potencial de cada niño en función de la experiencia que ya trae acumulada, para sumar un nuevo conocimiento. Y este mismo modelo llevarlo a los siguientes estadíos de la educación”.

¿Cómo sería la siguiente etapa?
“Tal vez lo que deberíamos juntar es bachillerato y secundaria y entonces extenderíamos a un periodo de 6 años y donde el bachillerato tenga de nuevo el despertar y la orientación vocacional, porque hoy en día tenemos muchos profesionistas frustrados trabajando en cualquier otra cosa que no es lo que estudiaron o porque su vocación personal era otra, lo cual es una distorsión que hay que corregir ya que no se está cumpliendo esa función. Y obviamente sería muy sano crear dentro del bachillerato un preuniversitario que los prepare para ir a la universidad. Hay que tomar en cuenta que el proceso de la madurez emocional en los jóvenes se ha venido retrasando, y a los 20 0 21 años de edad, todavía no tienen muy claro su proyecto de vida”.

¿En la etapa universitaria que procedería?
“La vida universitaria es responsabilidades y compromisos, donde el proyecto de cada persona debe estar más o menos pre construido y lo que se va a hacer es pasar 4 ó 5 años promedio tomando información de una carrera profesional para la cual está siendo entrenado, porque la verdadera carrera profesional se inicia una vez que se está egresado y en el terreno laboral. Entonces hay que decirle que le estamos dando el mejor entrenamiento para cuando llegue al mundo real de la empresa y los negocios, sepa cómo tomar decisiones y no creer que ya lo sabe todo, porque va al mundo de las oportunidades y relaciones interpersonales, donde no solamente va a tener el mejor espacio, lugar y oportunidad el que más sabe, sino aquel que mejor relacionado esté y en función de las mejores actitudes. Por eso es que a instituciones como la nuestra no solamente nos interesa las APTITUDES del alumno, sino las ACTITUDES con las cuales se forma para enfrentar la vida laboral, porque el empresario, el director general, o el gerente de una empresa, va aceptar al joven egresado por lo que sabe, pero su permanencia y desarrollo dentro de la empresa va a ser por sus actitudes, si le gusta trabajar en equipo, si es proactivo, si comparte la información, si asume liderazgo situacional, etcétera”.

¿Cuáles serían los retos de Sinaloa en términos de educación?
“Yo creo que lo más importante a vencer, en la educación básica, son las inercias que se tienen actualmente dentro del propio magisterio, por un lado, el magisterio disfruta de unas situaciones de privilegio en cuanto a lo que son plazas, permutas, de posiciones, y básicamente una carrera magisterial que está sentada, fincada en conceptos digamos muy utilitaristas de por ejemplo cuánto recibo, cuánto me pagan, cuántas plazas tengo, cuántas horas. Por otro lado, la autoridad tiene que entender que ya no le puede cargar al maestro o al director de la escuela tantas tareas de carácter extracurricular, ya que los distraen en su función de educar. Creo que hay que concentrar la actividad de la escuela en la escuela que finalmente lo más importante es el alumno. El profesor debe estar pensando en cómo educar, no en cómo hacer los trabajos de determinadas cosas que no tiene que ver actualmente con la educación”.

¿A los padres qué les correspondería?
“Los padres de familia tienen que estar muy pendientes, hay que escolarizar a la familia, lo que significa que los padres de familia o las mamás deben tener mucho contacto con las personas que están dando clases a sus hijos, para plantear no sólo los asuntos de tareas sino de actitudes del niño en la escuela, qué observa en él, como profesor, que no está en sus manos solucionar pero sí en la de los padres. Pero también los profesores deben familiarizarse, saber quiénes son los papás o tutores de tal o cual alumno, para saber en algún momento dado que está pasando con él, el por qué es hiperactivo, violento, agresivo, que se duermen en clase o por qué molesta a otros. Y si un profesor lo hace con al menos diez familias, poco a poco vamos a tener muchos profesores con vocación tras esas alianzas en un fin común como lo es el niño, porque será el resultado de su actividad, el producto de su tarea. Sin embargo, el profesor debe tener tiempo para hacer eso, en función de su evaluación de calidad educativa, por lo que debe tener formación pedagógica en psicología y educación para saber cuando un niño está generando un problema y que esta gritando en torno a ello. Considero que muchos problemas se solucionarían ahí en ese proceso de comunicación”.

¿Y en el nivel profesional, que falta hacer?
“En este nivel, incluyendo el bachillerato, debe promoverse la formación de docentes con una clara actitud y vocación de orientación profesional, con saberes de pedagogía, psicología, modelos educativos proactivos, entre otros, ya que en la actualidad, la planta docente la conforman profesionistas con licenciatura y estudios de postgrado, personas muy bien capacitadas en su especialidad profesional que se entrenan como docentes dando clases, pero que deben aprender a discernir sobre ‘el cómo aprende cada joven’, ya sea éste más auditivo que visual, o más quinestésico, casos en los cuales, el profesor debe ser un facilitador del proceso formativo profesional”.

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